UN LENGUAJE DE LAS EMOCIONES: EL FÚTBOL

UN LENGUAJE DE LAS EMOCIONES: EL FÚTBOL

Vivimos con pasión el campeonato mundial del futbol. El cual es un deporte que tiene muchos ángulos de análisis; uno de ellos es el de la antropología y es el que pretendo abordar en una serie de Reflexiones.

Todo este trabajo se encuentra en el Capítulo VII de mi libro “Antrtopología Simbólica y Neurociencia” editado por Anthropos y la Universidad Autónoma Metropolitana (el libro se consigue por Amazon). Lo que presento en ésta y siguientes Reflexiones, son parte con algunas pequeñas adiciones y modificaciones para aclarar y facilitar la lectura.

Lo he dividido en 7 partes: 1) El lenguaje del futbol. 2) Estructura, diacronía y sincronía en el futbol. 3) Cadenas sintagmáticas y paradigmáticas. 4) El estilo de las formas, ritmos y valores en el futbol. 5) Valores sociales y valores futbolísticos. 6) El juego de futbol y el rito. 7) Futbol y cultura.

Comienzo con la primera parte: el lenguaje del futbol.

1 EL LENGUAJE DEL FÚTBOL.

El fútbol es un fenómeno moderno y como tal, complejo, es decir que se puede analizar desde muchas facetas y perspectivas; una de ellas es la de constatar que el fútbol es un lenguaje. Es un lenguaje por muchas causas, porque se basa en elementos que se expresan como signos (gol, faul, tiro de esquina, fuera de lugar, estrategia defensiva u ofensiva; juego agresivo o limpio etc.); porque las reglas del juego son básicas y todas están formadas por signos que son las reglas del juego; porque implican símbolos como ganador, perdedor, copa ganada, etcétera.

El conjunto de signos que se incorporan al juego del fútbol es enorme, pero lo que interesa destacar en este capítulo es el juego en sí mismo en su proceso, es un juego en el que nuestros análisis conducen a caracterizarlo como un lenguaje de emociones, el cual se expresa además, con mucha pasión. En términos comparativos, podríamos decir que se asemeja mucho a la música. En la música hay signos musicales cuyos significantes, son notas musicales (sonidos) y cuyos significados no corresponden a objetos visibles o tocables sino a una emoción interna que la expresa el músico en el sentido de la escritura musical del autor y que la escucha e interpreta el auditorio en función tanto de la emoción emitida como de la emoción recibida y que depende de la subjetividad propia de cada auditor.

En el desarrollo de un partido de fútbol no son sonidos musicales, sino jugadas, habilidades, posiciones de los jugadores con relación a las posiciones de los jugadores del equipo contrario. El significado final del juego es el triunfo, la pérdida o el empate (cuando hay empate según las reglas) pero, durante el proceso del juego, lo que hay son emociones de alegría, tristeza, tranquilidad, euforia, ansiedad, aburrimiento, identidad con el equipo o jugadores frente a la furia. El desarrollo del juego genera elementos simbólicos que comunican todo este conjunto de estados de ánimo a los espectadores. El fútbol es uno de los lenguajes de las emociones más importante en el mundo contemporáneo.

Román Jakobson señala cinco funciones básicas del lenguaje: la referencial, la emotiva, la conativa, la fáctica, la correspondiente al código y la función poética. Todas estas funciones se encuentran presentes en el lenguaje emocional del fútbol.

La función referencial corresponde a establecer de quién o de qué se habla. Se le conoce también como denotativa o cognoscitiva y corresponde al hilo conductor de varios mensajes. De qué se habla, es de los partidos, de sus seguidores (fanáticos o simpatizantes). Los equipos pueden representar un club, un barrio, una ciudad, una región o un país. El lenguaje del fútbol no sólo habla de los equipos y los jugadores sino también de sus seguidores. Las expresiones de comunicación se dan antes, durante y después del juego. Antes del juego, los equipos entrenan, los periodistas observan, califican y pronostican. Los aficionados leen o ven en la TV u oyen en la radio, lo que los periodistas y los expertos analizan y aquéllos reaccionan a esa información en cafés, bares, pasillos del centro de trabajo, en la familia, etcétera. Durante el partido, los jugadores juegan y trasmiten emociones o aburrimiento a los espectadores (presentes en el estado o televidentes) los cuales contestan con canciones, porras, gritos de aliento insultos, etcétera. Todo ello establece de quién se habla y de qué se habla; las expresiones lingüísticas de antes y después del partido, configuran denotaciones emotivas, predictivas, etc. y, configuran una emoción que es el hilo conductor de todos los mensajes.

La función emotiva o expresiva, se centra en el destinador y busca producir una emoción verdadera o fingida en él. Esta es la función central en el lenguaje del fútbol: la emoción que surge de los elementos significantes del partido.

La función conativa es aquella que busca propiciar una propensión o tendencia en el destinatario; en general se trata de imperativos. El lenguaje del fútbol es: “emociónate, asiste al partido u obsérvalo por TV, consume los productos que le da la publicidad, bebe cerveza; en tu euforia integra como válido, el mensaje publicitario; actúa con pasión tanto frente al fútbol como frente al consumo”.

La función fáctica corresponde al mensaje que sirve para establecer, prolongar o interrumpir la comunicación, por ejemplo ”oye, escucha”. En el fútbol esta función está dada por toda la publicidad anterior al partido, por las pláticas con amigos, por la observación de las manifestaciones de los aficionados en la calle, todo lo cual implica: ¡Atento, el partido está por llegar! El silbato del árbitro que inicia el partido indica: “Olvida todo, sólo existe el fútbol”. El silbatazo final indica: ganó y perdió, que da lugar al momento de la euforia del triunfo o a la tristeza de la derrota, que son las emociones con que culmina el proceso del juego y la comunicación emotiva final.

El código o la función metalinguística, es aquella que transforma los signos de los movimientos del equipo, los jugadores y sus contrarios, en emociones para el público.

Finalmente, la función poética consiste en integrar los signos de los movimientos del juego, que son propios de la emoción, para conducirlos hacia un significado distinto por efecto de una combinación específica de gestos del jugador o de la estructura de la jugada. Puede ser como en la poseía épica o lírica. Épica cuando se admira el valor del gesto o cuando se admiran la habilidad del jugador en términos del sentimiento de belleza. Hay que recordar que los que es bello en el fútbol, es el resultado de un conjunto de jugadas u habilidades que con el tiempo, se han conformado como estereotipo de belleza.

Pasando a otro elemento distinto a las funciones del lenguaje de Jakobson, hay que agregar que el lenguaje de la emoción de lo que transcurre en el campo de juego, requiere un lenguaje especial para narrar lo que ahí sucede o sucedió y no es por casualidad, que el locutor o el cronista tiendan a usar un lenguaje que combina la épica con el drama, que son dos tipos de narrativas profundamente relacionadas con el proceso comunicativo de emociones. Los símbolos del lenguaje emotivo de los movimientos futbolísticos se traducen como un lenguaje de las emociones en el lenguaje normal.

Juan Castaingts Teillery

Profesor Investigador UAM-I

Juan Castaingts Teillery

Profesor Investigador UAM-I

2 comentarios en «UN LENGUAJE DE LAS EMOCIONES: EL FÚTBOL»

  1. Saludos Juan, muy buen artículo, añado un par de comentarios sobre el esquema que propones, para darle más profundidad al análisis:
    En cuanto a la función conativa, el lenguaje del juego no se limita a lo que se expresa a través de la publicidad, eso es solo uno de los diferentes diálogos que se expresan durante el juego y el que está al nivel más periférico, de hecho. Los diálogos centrales se dan primero en la misma cancha, los jugadores de cada equipo establecen un diálogo entre ellos mismos y con el equipo rival, a través del lenguaje de movimientos de posiciones, desmarques, corrimientos, coberturas, filtraciones, con y sin la pelota. Este lenguaje es «traducido» tanto por los aficionados como por los comentaristas que glosan sobre el mismo, narrando al mismo tiempo que interpretan las acciones y las intenciones para transmitirlas al público, para que apoye o le de la espalda a un determinado conjunto de movimientos que se constituyen en el «estilo de juego» de cada equipo. Así, se pueden establecer juicios de valor sobre si determinado equipo está siendo fiel o no a su estilo tradicional, si está innovando o si lo está traicionando, con las emociones que cada acto merece de parte de los aficionados.
    En cuanto a la función fáctica, tampoco se limita al antes y después del juego. El futbol no puede entenderse separado de la narración de cada acción, incluso la gente que va al estadio, en muchas ocasiones tiene en los auriculares la transmisión del juego que, sobre todo en América latina, implica un torrente inacabable de palabras, la comunicación no puede interrumpirse nunca, así sea para anunciar al patrocinador del tiro de esquina, no se puede cortar el torrente de frases que le permite la existencia al juego más allá de lo que pasa en la cancha y que, como bien comentas, puede llegar a tomar tintes de epopeya homérica con el narrador adecuado.
    Habría también algo que decir sobre la función poética, pero creo que ya excedí el límite de lo que se puede comentar en la página, jeje, te mando un abrazo.

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