Aguascalientes, ¿Por qué no una Ciudad Esponja?

Aguascalientes, ¿Por qué no una Ciudad Esponja?

Uno de los proyectos urbanos más innovadores de los últimos años a nivel global ha sido el de Ciudad Esponja, un modelo de planificación surgido en China y sistematizado por el arquitecto Yu Kongjian y que, de acuerdo al gobierno chino, su objetivo para el año 2030 es aprovechar el 70% de las aguas de lluvia en sus principales ciudades. Este modelo consiste pues en crear la infraestructura para la gestión de las aguas pluviales, para controlar inundaciones al mismo tiempo que permite aprovechar la infraestructura verde ya existente, como pueden ser las plantas de tratamiento, impulsar la revegetación a través de techos verdes, impulsar la colocación de pavimentos permeables o, cuestión muy importante para Aguascalientes en estos momentos, la creación o regeneración de humedales o estanques con el fin de mejorar la disponibilidad de agua en momentos de sequías.

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Fuente: ONU Hábitat. Por un mejor futuro urbano. Consultado en: https://onuhabitat.org.mx/index.php/la-ciudad-esponja. El concepto transforma las ciudades en esponjas urbanas que incluyen jardines de lluvia y pavimentos permeables que absorben el agua, que podría usarse para la agricultura o purificarse para beber. Imagen: Chinadaily

Una cuestión importante de la Ciudad Esponja es que ofrece soluciones con base en la propia naturaleza y no a través de medidas convencionales de planificación urbana, como pudiera ser la compra de tanques para almacenamiento, que han terminado por ser soluciones parciales o francamente en retroceso ya que una visión de desarrollo requiere en la actualidad no sólo de medidas que mitiguen los impactos negativos de la expansión urbana, sino también encontrar soluciones para el mediano y largo plazo. Este modelo permite también que el agua recuperada pueda utilizarse para la agricultura, de tal manera que se pueda llevar a cabo una planificación que reconsidere la relación entre campo y ciudad, dado que lo que ha predominado es el “citysmo”, es decir la visión sólo a partir de la propia ciudad y no de su relación con lo rural y lo periurbano.

Habría que señalar que los chinos a través de este concepto de Ciudad Esponja han recuperado una vieja tradición en la forma de aprovechar los recursos hídricos, toda vez que sus antiguos reinos basaron sus dominios en el control del agua. Historia similar la podemos encontrar en América por ejemplo entre los incas o los mayas, y en el mundo moderno los españoles trajeron tecnologías que implicaron el aprovechamiento de las aguas pluviales a través del establecimiento de estanques o presas y de acueductos subterráneos o superficiales que podemos encontrar en las principales ciudades por ejemplo de México.

El caso de Aguascalientes puede incorporarse a esta tradición a través por ejemplo de El Cedazo, la Presa de los gringos y el estanque de la Cruz, construcciones que en diferentes momentos permitieron la recuperación de las aguas pluviales y que hicieron posible el abasto de agua a la ciudad por medio de acueductos. Estudios recientes de Rubén Guzmán por ejemplo sobre El Cedazo nos hablan que el famoso acueducto subterráneo que conecta al estanque con la ciudad era en realidad una “galería filtrante” o “quanat”, una tecnología de origen árabe que la trajeron los españoles y utilizaron en varios espacios novohispanos, y que permitía que el agua se filtrara por la porosidad de las piedras con las que eran construidos los acueductos. De esta manera, el agua almacenada en El Cedazo y su arroyo se conducía a través de la Caja de Agua del Caracol y de estas galerías o acueducto hasta las pilas o fuentes de agua por ejemplo de El Encino, o de la fuente del Obraje en la esquina de José Ma. Chávez y Hornedo, todavía hay fotos, de donde se surtían los pobladores hasta bien entrado el siglo XIX.

Fuente: LJA. Mex: https://www.lja.mx/2018/03/inician-remodelacion-del-barrio-del-encino-en-aguascalientes/

Fuente: José Rubén Guzmán Gutiérrez en: https://www.facebook.com/joseruben.guzman.9?__tn__=-]K*F

Lo importante de estos datos históricos es que a través de nuestro pasado podemos imaginar alternativas para nuestro presente. Este acueducto por lo menos abasteció de agua a la ciudad durante más de un siglo, de principios del siglo XVIII hasta su colapso en el siglo XIX. A partir de entonces habría toda una serie de comentarios de que el acueducto se utilizó como las “cuevas” de Juan Chávez, permitiendo el traslado de algunas bandas de las afueras de la ciudad hasta el centro de la misma.

Pero estas historias nos enseñan además de que podemos encontrar soluciones más naturales a los problemas que nos aquejan en el país, no sólo en Aguascalientes, prácticamente en las principales ciudades de la ciudad de México hacia el norte. Ahora que se ha mencionado en el municipio de Aguascalientes que se invertirán 500 millones de pesos para grandes tanques de almacenamiento de agua, habría que voltear a ver las nuevas tendencias en la planificación urbana, particularmente referidas en el concepto de Ciudad Esponja, y también ver en nuestro pasado algunas de las experiencias que hicieron posible vivir en ciudad, en una relación más armónica con lo rural como lo muestra también la historia de nuestras huertas.

El modelo de Ciudad Esponja no es mecánico sino que debe aprovecharse de acuerdo a la experiencia de cada espacio, implica revisar nuestras formas de planeación que han reducido la participación ciudadana y con ello tratar de orientar un desarrollo integral o sostenible en el estado. Sobre el tema del agua particularmente es necesario repensarlo para la zona conurbada de Aguascalientes, lo cual implica incorporar al menos los municipios de Jesús María y San Francisco de los Romo en el proyecto, en una amplia convocatoria que incluya además expertos a nivel internacional y nacional y que nos pueda permitir trabajar con experiencias globales desde lo local.

Porque el problema mayor no es si la gestión municipal del agua es privada o pública, sino que tiene que ver con el acaparamiento de las concesiones de agua subterránea que se han llevado a cabo desde los años noventa del siglo pasado, particularmente en la zona conurbada de Aguascalientes, y que de manera por lo menos imprudente se le otorgó a un pequeño grupo el control de uno de los recursos más escasos con el que contamos. La experiencia de Monterrey en este sentido es una clara advertencia para poner nuestras barbas a remojar.

Víctor González
Víctor M. González Esparza

Historiador, académico

Víctor M. González Esparza

Historiador, académico

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