Cierre para este 2023

Cierre para este 2023

«Los animales son las víctimas inocentes del concepto de que hay vidas más valiosas que otras, que los poderosos tienen el derecho de explotar a los débiles, y que los desposeídos deben ser sacrificados por el bien general.»

Steven Simmons

Decía Albert Camus que “es responsabilidad del escritor hablar por aquellos que no pueden hacerlo” y convencida de esto es por lo que escribo sobre aquellos que no tienen voz ni lenguaje humano.

Los derechos se basan en lo que los seres humanos consideran valioso. Hoy en día se considera que los seres humanos tienen derecho a la sobrevivencia con un mínimo de calidad de vida, considerar esto universal ha sido una conquista intelectual cultural, social y política de la humanidad de la época moderna, aun cuando todavía está pendiente lograr que se respete.

En un simil, el reconocimiento del derecho de los animales a no sufrir por la acción intencional de seres humanos requiere el reconocimiento previo de la vida de los animales con un mínimo de calidad de vida según dos premisas. 1) La vida de los animales con un mínimo de calidad de vida es valioso y 2) La vida de los animales y de los seres humamos con un mínimo de calidad de vida son igualmente valiosas.

Evidentemente aún no hay acuerdo en estas dos premisas, quizá en el futuro la humanidad reconozca el derecho de los animales a no ser usados solo como medios. Los animales no humanos necesitan derechos legales para protegerlos del abuso humano, una ley que debería prohibir a los humanos la capacidad de privación de vida, libertad o propiedad.

Y es por esto que, durante el presente año, este espacio ha intentado dar luz sobre la abolición del maltrato animal. Así he intentado llevar al lector a conocer sobre los avances históricos contra la discriminación animal, los derechos animales, el debate entre el bienestarismo y especismo, los aberrantes casos de cautiverio e irregularidades en su manejo de nuestros parques públicos como el caso los cachorros de león Nino y Cachito y del dromedario del parque Hidalgo (entre muchos otros), de la utilidad de la literatura y el teatro como herramienta para la sensibilización y alfabetización emocional contra el maltrato animal, de la protección animal con un enfoque biocéntrico, en contraste al bienestarismo y el especismo preponderante en el pensamiento humano. Así mismo provoqué resaltar diversas reflexiones sobre la aceptación o reprobación a las colecciones de animales silvestres en cautiverio, se habló del comercio ilegal de animales salvaje, también se discutió sobre la violencia y su vínculo con el maltrato animal y terminó con un breve resumen de las muchas e inabarcables formas de maltrato animal institucionalizado tan arraigado en la sociedad.

Creo firmemente en la palabra, y mientras se modela el lenguaje y el comportamiento no especista, se debe concientizar a las personas sobre sus afianzadas formas de prejuicio. Confió que una vez que las personas

reconozcan completamente la crueldad e injusticia inherentes al especismo, éstas rechazarán toda explotación humana hacia los animales no humanos.

Poco a poco, las actitudes hacia ellos con los que compartimos, o deberíamos compartir el planeta, también están cambiando.

Hoy, hay personas que luchan para poner fin a los “deportes” sangrientos, como las corridas de toros, la caza y pesca deportiva, la charrería y las peleas de gallos, aun cuando las leyes obsoletas los permite. Otras trabajan para cerrar los criaderos, los zoológicos, los acuarios o cambiar los hábitos alimenticios de los humanos que causan un inmenso sufrimiento a los animales. Así también, cada vez hay más científicos que encuentran métodos alternativos al uso de animales para probar nuevos medicamentos. Formas que son mucho más fiables, ya que dependen del trabajo con células y tejidos humanos.

El comercio ilegal de animales salvajes envía animales vivos o partes de su cuerpo a todo el mundo y se venden en mercados de fauna salvaje como alimento, ropa, medicinas o como mascotas. Hoy existe un grupo dedicado a luchar contra esto.

La ambivalencia hacia los animales es impresionante, hay aproximadamente unas 65.000 especies de mamíferos, aves, reptiles y peces, pero resulta que los humanos sólo nos preocupamos por unas pocas de ellas, así por un lado, nos conmueven las tantas historias de animales que proporcionan el consuelo y la compañía que tanto necesitan las personas con enfermedades, traumas o que están solas; por el otro lado, el abandono de mascotas aumenta gravemente. Nueve de cada diez animales de calle son abandonados por sus “humanos”, seres vivientes y sintientes que son sistemáticamente asesinados por las autoridades, ¿qué pensaríamos si los humanos sin techo fueran asesinados, como pasa con los perros y gatos que conviven con nosotros en las ciudades? Evidentemente urgen programas educacionales efectivos sobre tenencia responsable en la sociedad aunado a campañas permanentes de esterilización.

No hay que olvidar que nuestra salud depende de la salud del medio ambiente y de los otros animales. El calentamiento del planeta está provocando cambios en los patrones meteorológicos en todas partes. Terribles inundaciones, huracanes, sequías, olas de calor e incendios han afectado a todos los países, pero las naciones y las personas más pobres son quienes lo han sufrido mucho más. Como consecuencia, el número de refugiados climáticos también está aumentando sin que los gobiernos se comprometan verdaderamente a la transición energética para reducir el calentamiento global que tanto daño está causando al planeta . Basta con recordar lo acontecido en Acapulco por el reciente huracán OTIS y la lucha de sus habitantes por salir adelante, tampoco olvidemos que los animales también ocupan un espacio en los territorios devastados. Por poner un ejemplo, se estima que cerca de 3.000 millones de animales murieron o fueron desplazados por el fuego en los incendios que tuvieron lugar en Australia entre 2019-2020.

Espero que cada vez haya más gente que comprenda que nos enfrentamos a un futuro sombrío si no combatimos la doble amenaza del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, es urgente unirnos y actuar.

Hay que utilizar y promover el uso de energías renovables. Hay que crear programas para plantar árboles autóctonos, proteger y restaurar hábitats, además de salvar a los animales del borde de la extinción no encerrándolos, sino creando verdaderos refugios aunado a conservar sus hábitats.

Apostar por la agricultura regenerativa para evitar los terribles efectos de los pesticidas y herbicidas de los que depende la agricultura industrial, que están matando el suelo y afectando gravemente a la biodiversidad.

Sabemos que estamos atravesando tiempos difíciles, ambiental, social y políticamente. Según el informe de población mundial ONU, hay ocho mil millones de seres humanos en el planeta, pero en algunos lugares los recursos naturales ya se consumen más rápido de lo que la naturaleza puede reponerlos. Se prevé que para 2050 seremos unos diez mil millones. El panorama no es alentador a menos que se genere un cambio de mentalidad en la población por lo que urge facultarla para tomar decisiones. En este sentido he intentado colaborar con información.

Para este cierre de año, agradezco a “Diálogos en pluralidad” por publicar mis aportaciones, ya que la temática a mi parecer es “demasiado fuerte” pues toca temas como esclavitud, asesinato, o daño a seres inocentes como son los seres no humanos. Estas temáticas no son agradables, como tampoco lo es, la toma de conciencia sobre el modo en que nuestra sociedad explota y aniquila a los animales y el grado en que nuestra sociedad se basa en la violencia institucionalizada contra los animales.

Por otro lado quiero dar las gracias a tod@s l@s que apoyan en el esfuerzo por hacer del mundo un lugar mejor para los animales, el medio ambiente y las personas.

Aún quedan muchos temas para pensar y reflexionar para este próximo año. Espero poder abarcar algunos.

Deseo que disfruten de las fiestas decembrinas y comiencen el 2024 inspirados para aportar su granito de arena para hacer de éste un mundo más sostenible y justo para todos los que lo habitan.

Dejo tres lecturas recomendables para este propósito.

Ana Romo jaulericavida1@outlook.es

Ana Romo G

Médica veterinaria y zootecnista, académica, escritora y bioeticista.

Ana Romo G

Médica veterinaria y zootecnista, académica, escritora y bioeticista.

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