Continuación del discurso a los perros del Parque Hundido, desde una trinchera revolucionaria décadas después. 

Continuación del discurso a los perros del Parque Hundido, desde una trinchera revolucionaria décadas después. 
II

Continuación del discurso a los perros del Parque Hundido, desde una trinchera revolucionaria décadas después.

No me transmitan agravios con esas miradas tristes de ternura, el comunismo fracasó desde 1989, el capitalismo se olvidó de ustedes. Salimos a mirar el amanecer todos los días , tienen 2 raciones de croquetas diarias, yo también di todo por liderar está Revolución.
Si se trataba de transformar el mundo y no de pensarlo como Feuerbach afirmó: buscamos alimentar la cantidad mayor posible de perros de nadie. Hemos dado todo, seguiremos dando todo en medio de esta inmunda precariedad a la que fuimos arrojados.
 La sociedad fue generosa con nosotros los revolucionarios desposeídos, nos han dado dinero y alimento por compasión; antes que los humanizara a ustedes camaradas caninos con mis jodiendas Marxistas sobre el hambre, antes que hiciéramos la Revolución por ustedes camaradas caninos, antes; eran perros de nadie que sólo se llenaban la boca de parásitos, alimentándose con las bolsas de basura de los residuos humanos .
Ustedes fueron olvidados por casi toda la humanidad camaradas caninos, son el ejemplo perfecto de las sociedades más descompuestas. Las que están repletas de residuos del capitalismo, el tercer mundo repleto de perros abandonados y depredación ambiental. Supusieron debíamos ser tan consumistas como el primer mundo, sin contabilizar la cantidad de residuos que tiene ya de por sí el tercer mundo, entes que cualquier sociedad desprecia, los vagos y los perros de nadie.
¡Pero los vagos son ellos camaradas caninos! Como decía don Miguel De Unamuno, ellos son los que se salvan del hambre, de la tragedia de pensar.
Nosotros somos los que tenemos tiempo para contemplar y mirar, para tratar de cosechar algo de la tierra, para abandonar la comodidad. Nosotros perdimos el confort que ellos aman por que somos unos excluidos entes en su sistema, somos la basura que no pueden erradicar ; como aventar restos en una bolsa y esperar a que el camión pase.
Muchos de ellos piensan que los perros de nadie no deberían existir y arruinar sus calles, ellos piensan que los vagos son los que no se dedican a consumir y depredar todo , son ellos; algunos de ellos, que suelen ser mayoría, esos enfermos de ordinaria normalidad que no nos quieren ver cerca de su belleza cotidiana camaradas caninos.
Nosotros somos la basura del capital, lo improductivo, lo que está en la calle, eso que limosnea y da vergüenza, los vagos y los perros callejeros camaradas; somos los últimos seres que resisten a esa ideología que depreda a todo y nos excluyó por ser: horribles, viejos, inservibles, hediondos,  impuros, inmundos, holgazanes, por no trabajar y existir. Nosotros somos el residuo del capital caninos camaradas.
Ustedes me soportan aunque los tenga que someter a las reglas de esos bípedos, aunque yo sea un bípedo como ellos. Pero yo propuse una Revolución para ustedes, yo le dije a los bípedos:
¡Aquellos que tengan espíritu y compasión, aquellos que sepan que no pueden culpar a un animal por ser pobre, vengan y ayuden a la Revolución Coquetera ¡ Y los que nos compadecieron aunque les disguste ese filósofo cabezón y comunista, no pudieron negar que los perros callejeros como Revueltas enseñó: son una clara fractura de la bondad del sistema capitalista. Son el residuo del que ni siquiera alguien se quiere deshacer. Ni siquiera sirven de alimento para la mayoría de mexicanos.
El Estado también fracasó con ustedes, pero la humanidad no fracasó con ustedes. Gracias a Dostoievski y nuestra terrible hambruna, nos ayudaron en los tiempos más terribles y duros. Resistamos la tiranía del capital y la falta de héroes, pronto ya no tendremos una especie ni un planeta por el que luchar si seguimos consumiendo y desperdiciando así.
¡El fin de nuestro adorado capitalismo es el desperdicio! ¿Qué van a hacer el día que ya nadie pueda estar cómodo porque la depredación no fue sostenible ni sustentable?
Los pobres al menos pueden soñar y luchar, ustedes camaradas caninos son el desperdicio de esta sociedad, son los perros de nadie que buscan a los hijos de nadie, nosotros conjuramos al abandono sin necesidad de ser violentos. Sólo existimos en un rincón sin molestar a nadie.
El camarada José Revueltas se murió el 14 de Abril de 1976, los camaradas caninos a los qué habló años antes , se murieron de tristeza al saber de la partida del camarada más puro. Al entierro de Revueltas, se presentó el Secretario De Educación Pública en turno del gobierno que años antes lo había encarcelado en la obscura prisión de Lecumberri. Al literato, al hombre libre, , al que nos inspiró a cuidarnos entre humanos y perros callejeros, a ese maestro de la concordia, lo encerraron y lo injuriaron por sus ideas comunistas y Marxistas.
El camarada que habla,  leyó el discurso del camarada José Revueltas sobre los perritos del Parque Hundido y decidió atrincherarse en una fábrica con 7 perros. Aunque los camaradas perros del Parque Hundido de esos tiempos ya no vivan, aunque algunos de nosotros hayan muerto trágicamente por accidentes y enfermedades,  seguiremos resistiendo e invitando a todos esas personas que juran odiarnos por comunistas, a aquellas que nos compadecen,  aquellas que nos ayudan:
Que nos ayuden más, los perros de nadie son parte de la comunidad. Todos los días en la calle hay varios, alimenta a los que puedas, adopta a los que puedas, y lo más importante de todo:
¡Dejen de fomentar el comercio de animales en países donde la mayoría de estos se mueren de hambre, miseria y olvido! Saramago decía que esto se trata,  consiste en cambiar consciencias,  nadie quiere nuevas tragedias como el Gulag y Stalin, lo único incomprensible es el atroz hambre.
Podrían existir tantos lujos sin tercer mundo y hambre, pareciera la miseria es el motor del progreso.
 ¡Viva la Revolución Coquetera camaradas!
– Aullidos, ladridos, saludos con la patita peluda marcial.

Alejandro Marengo

Mendigo de sueños, distópico, surrealista.   La enajeción desiderativa a la mercancía dinero, se paga siempre con libertad.

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