LA POLITICA Y LA VERBORREA

LA POLITICA Y LA VERBORREA

“No siempre las buenas acciones son oportunas y eficaces”. Nicolas Maquiavelo.

Los instrumentos verbales son unos recursos necesarios en la política, no puede existir la política sin la venta del discurso. La venta del discurso no necesariamente se fundamenta en una verdad, no quiero decir que sea un engaño o una mentira. Debemos entender dos discursos: el primero son los discursos en campaña y los segundos son los discursos que se dan ya en el ejercicio del poder.

Los discursos en campaña desgraciadamente normalmente no se fundamentan en metodologías o en investigaciones, ya que no es rentable, viable y conveniente para los que buscan el poder, por lo tanto, los partidos políticos solo invierten en la publicidad y en otros productos (para acarrear votos). ¿Cuándo se ha visto qué un político se fundamente en datos estadísticos propios, con base a una investigación actual sobre una problemática social? Todos los datos son tomados de las instituciones ajenas a ellos y a veces poco creíbles. Los discursos en campaña tienen el tinte de una promesa empírica, una promesa que tal vez se pueda cumplir o no, es decir, al no tener un conocimiento real o científico del hecho social, se pierde y solo resume en esa esa típica verborrea. Cabe aclarar que no siempre el político tiene una mala intención, el problema es que no tiene una metodología de acción para atender sus promesas de campaña una vez estando en el poder. Esto se entiende claramente.

Los instrumentos verbales después de las campañas, es decir, una vez que que el candidato ganó las elecciones, rara vez coinciden. La realidad en la que se ven envueltos los políticos es muy diferente, por lo tanto, el instrumento verbal tendrá que cambiar continuamente. El gobernante en su afán de ser querido y respetado hará lo posible para que su discurso verbal sea convincente, pero no necesariamente real ante la problemática social.

El candidato puede prometer equis porcentaje de crecimiento económico, bajar los índices de la criminalidad, aumentar la calidad de la educación… pero nunca dice como, es decir, se avienta un discurso de campaña vendiéndose que él es el mejor y que tiene todas las soluciones ante sus contrincantes. De toda esa plantilla por el sistema democrático que tenemos, pues tendrá que ganar uno, sin garantía de que cumpla sus promesas.

El problema del político es que no ha sabido diferenciar las problemáticas sociales de interacción como lo es la delincuencia entre la problemática de la desigualdad social en materia económica y son fenómenos muy diferentes, el político todo lo mete en un solo costal.

La crítica política es indispensable ya que da un aval para contrarrestar el ejercicio público, es decir, que el político no se tire a la hamaca una vez estando en el poder o siga con esa verborrea. No es culpa de los adversarios si el gobernante no cumple con sus promesas, ya sea por engaño o simplemente la realidad le pone los pies en la tierra.

Por eso es muy común que las promesas de campaña sean similares cada vez que existen comicios sin importar la ideología política. En cambio, los discursos de los políticos una vez que son gobernadores cambian rotundamente en referencia a lo expuesto en campaña.

El político debe de entender que la crítica es indispensable ya sea cuando si su intención es para servir al pueblo. El político que no acepta la crítica se va perdiendo en una realidad fantasiosa que solo él le tiene fe.

Al haber dos discursos, el político debe de ser cauto e inteligente cuando está en el poder y no debe de estar exponiendo la dialéctica mediante discursos innecesarios que la misma realidad evaluará. La realidad habla con hechos y no con palabras. Así le pasó a Sócrates, usó la dialéctica y le obligaron a tomar la cicuta y eso que este filósofo no fue político.

La alternancia del poder se da por los mismos factores y uno de los principales factores es el mismo discurso y las falsas promesas que los ingenuos creyentes y esperanzados otorgan al candidato.

Me despido con la siguiente frase de Nicolas Maquivelo:

“El príncipe, cuando es querido por el pueblo, debe cuidarse poco de las conspiraciones; pero cuando tiene enemigos y es aborrecido, debe de cuidar de todo y de todos”.

Carlos Leon

Lic. en Sociología, con Maestría en Psicoterapia y Doctorante en Filosofía.

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