Aguascalientes requiere políticas sociales renovadas

Aguascalientes requiere políticas sociales renovadas

En días recientes murió Carlos Rojas, uno de los artífices de la política social en México desde Miguel de la Madrid hasta Zedillo, pasando desde luego por el programa más conocido de Solidaridad. A diferencia de lo comentado en mi artículo de que Santiago Levy había sido uno de los creadores de la política social en México en los años del neoliberalismo, y gracias a los comentarios de mi amigo Gerardo Huerta que colaboró cercanamente con Rojas, puedo aclarar que fue Rojas quien generó programas más enfocados y no generalistas el que hizo posible lo que Reyes Heroles enseñó a Salinas de Gortari, el liberalismo social. Con la crítica al neoliberalismo hemos olvidado que sus gobiernos crearon programas que impidieron la pauperización social y la destrucción de instituciones, cuestión que es fundamental para distinguir ese tipo de neoliberalismo con el actual anarquismo “libertario por ejemplo de Milei. Paradójicamente, el actual gobierno federal en ciertos temas como la reducción al mínimo presupuestal de las instituciones e incluso en la destrucción de otras ha sido más neoliberal que los gobiernos así llamados, y que en todo caso queda pendiente un buen estudio que compare los programas enfocados a los más pobres o aquéllos que terminan generalizando los beneficios, incluso a los millonarios.

Pero la crítica a Levy viene precisamente de la diferencia de su propuesta, que ha sido consistente desde los inicios de su participación en el gobierno mexicano, de enfocar el tema de la pobreza y la desigualdad desde la productividad y la informalidad, y no en la generación de las “capacidades” sociales (de acuerdo a Sen) para que las familias más pobres logren salir de la pobreza. De hecho, la cuestión de la productividad como lo comprueban los propios datos de Levy resulta no ser el tema central dado que países como Chile, con alta productividad, no ha salido del atraso, más aún cuando la paradoja por ejemplo de la economía mexicana es que incluso aquellos trabajadores y empresas con alta productividad, como lo ha mostrado la industria automotriz, no alcanzan salarios acorde con el incremento de la misma productividad. Y es ahí en donde se encuentra la paradoja, ya que más bien varios estudios han mostrado que no necesariamente alta productividad (trabajadores con educación superior y altos estándares productivos) representa mejores condiciones de vida. El caso de Aguascalientes es en este sentido emblemático, ya que precisamente una de las fallas de la economía del estado no es necesariamente la estructura dual (sectores con alta productividad y la mayoría de las empresas con baja productividad), sino la “pobreza laboral” o la pauperización del trabajo, incluso de la clase media. En buena medida, habría que decirlo, por las escasas movilizaciones de los trabajadores para la reivindicación de sus derechos. De hecho, resulta por lo menos contradictorio, que la organización democrática sindical por ejemplo en los sindicatos de la industria automotriz venga impulsada por los trabajadores estadounidense y las reglas de operación del Tratado de Libre Comercio.

Por otra parte, como comentamos en el anterior artículo, a partir del Índice de Competitividad elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), destacamos cuatro subíndices especialmente críticos para Aguascalientes, dada su baja posición en la tabla general del país. Estos subíndices son Economía (lugar 28), de Mercado de Trabajo (lugar 19), del Sistema Político (lugar 17) y el de Gobierno (lugar 15). Comenzamos a analizar precisamente el de Economía y nos preguntamos, dado el retroceso de Aguascalientes en este tema, qué estaba fallando en la economía del estado. Dada la abundancia literalmente tanto del presupuesto público como de la inversión privada sobre todo extranjera en los últimos años, observamos que una de las problemáticas tiene que ver con la eficiencia del gasto público, dado que se desperdició una de las oportunidades históricas de abundancia de recursos para crear una economía más incluyente, es decir que pudiera incorporar a más de la mitad de los trabajadores en un sistema de seguridad social.

Ahora bien, Aguascalientes tiene una de las más bajas tasas de informalidad laboral en la república, ya que a nivel nacional la tasa de informalidad es de 51.3% del total de trabajadores, mientras que en el estado alcanza el 40.1% sólo por debajo de Nuevo León (36.3%) y Baja California Sur (36.6%). Sin embargo, a diferencia de estos estados no genera suficientes empleos de acuerdo al nivel de actividad económica pero sobre todo, como ya lo han estudiado Fernando Camacho, Eugenio Herrera y Octavio Maza, posee condiciones de “pobreza laboral” de las más altas en el país cercanas a Campeche y Tabasco. Lo que implica dicha pobreza es que el 40% de los trabajadores en el estado no puede adquirir la canasta alimentaria con su ingreso laboral (https://mexicocomovamos.mx/semaforos-estatales/indicador/pobreza-laboral/).

El tema de la economía informal ha sido particularmente relevante para América latina. Recuerdo por ejemplo el estudio de Hernando de Soto, El otro sendero, en el que trató de explicar la informalidad por el costo de la formalidad (trámites costosos al igual que el pago de impuestos, prestaciones, etc.). Sin duda sigue siendo una causa relevante, sin embargo el tema de la informalidad es más complejo y multifacético y tiene que ver con una inadecuada distribución de los recursos particularmente por la pérdida de las ventajas de la legalidad, como son la seguridad social y policiaca, así como el acceso a los servicios y estímulos de las instituciones públicas. Habrá que recordar con ello que la pobreza, de acuerdo a lo explicado por Amartya Sen, tiene que ver fundamentalmente con la falta de acceso (de capacidades sociales) a los mercados de trabajo, de servicios públicos como la seguridad social y privados como el crédito.

Ahora bien, existen factores institucionales y otros estructurales para explicar la informalidad. Los primeros tienen que ver con la claridad y el respeto de las reglas del juego, y los segundos con mayor educación y mayor número de jóvenes. De acuerdo a diferentes estudios, las condiciones estructurales como mayor número de jóvenes en educación son similares a países de América Latina, sin embargo, en México especialmente son los factores institucionales y sobre todo la deficiente distribución de los recursos públicos lo que explica la persistencia de la informalidad. Así pues, la informalidad es más frecuente cuando los trámites son costosos, cuando la calidad de los servicios es baja y cuando la supervisión del cumplimiento de las leyes es más bien débil. En Aguascalientes, la falta de políticas públicas pertinentes enfocadas a resolver las problemáticas específicamente de pobreza laboral puede ayudar a explicar la caída de Aguascalientes a nivel competitivo.

La pobreza laboral ha tenido que ver con el incremento de la desigualdad ya que, como vimos también en el artículo anterior, entre 2016 y 2022 Aguascalientes fue el estado en donde más se incrementó la desigualdad de acuerdo a los cálculos del CONEVAL. Así pues, la economía de Aguascalientes ha fallado en los últimos años en buena medida en el terreno de la inclusión y de la desigualdad. Ello significa desde luego el deterioro de los salarios, pero también la falta de políticas públicas que puedan mitigar esta situación. Cuestión que amerita una mayor reflexión y que seguramente dada la falta de atención tendrá repercusiones incluso electorales.

Tradicionalmente el Partido Acción Nacional y sus gobiernos han puesto poca atención a políticas sociales, porque parten más bien de una visión anti institucional y sobre todo individualista de las condiciones sociales. Es decir, la mayor parte de los panistas en el estado tienen estudios en administración de empresas y pocos en políticas públicas, por lo que su enfoque por ejemplo sobre la pobreza o la desigualdad parte fundamentalmente de que dichas condiciones se deben a las propias personas (porque son flojas o no quieren trabajar), por lo que el enfoque es individual sin perspectiva social. Por ello llama la atención que, si bien tenemos a la primera gobernadora egresada de Ciencias políticas y Administración pública de la UAA, no utilice sus conocimientos para establecer políticas sociales consistentes y efectivas para atacar problemas como el incremento de la desigualdad y de la pobreza laboral.

Quizá uno de los grandes cambios que se dieron en términos de políticas públicas, fue precisamente cuando los gobiernos y los ciudadanos comenzaron a tomar directamente la resolución de los problemas sociales en sus manos. Porque habría que recordar que las condiciones sociales como la desigualdad no están determinadas por causas extra sociales, sino que parten de estructuras creadas por la propia sociedad. De ahí que la creación del Estado de Bienestar después de la Segunda guerra mundial, gracias a las movilizaciones ciudadanas, logró impulsar políticas que redujeron la pobreza y la desigualdad, incluso en México.

Dadas las condiciones actuales del estado, de una situación crítica como hemos visto sobre todo a nivel de pobreza laboral y desigualdad, y ante la falta de políticas que atiendan estas problemáticas, es muy probable que la oposición siga creciendo como lo veremos en las siguientes elecciones. Aguascalientes desde el establecimiento de la industria automotriz en los años ochenta del siglo pasado, tuvo uno de los crecimientos más vertiginosos en términos económicos, sin embargo, el modelo ha mostrado sus límites particularmente por su incapacidad para incorporar mejores condiciones sociales en el proceso de crecimiento, en especial a través de mejoras salariales al incremento de la productividad y de claras políticas sociales. Es importante tanto por razones económicas, como por cuestiones de políticas públicas, que el actual gobierno pueda establecer políticas sociales que ayuden a enfrentar la pobreza laboral, como tener mejores condiciones de salud y educación en el estado, además de políticas bien enfocadas.

Hace ya algunos años publiqué precisamente un libro sobre la necesidad de establecer nuevas políticas que permitieran renovar el Estado de bienestar mexicano (VMGE, Estado de bienestar, familia y pobreza en México. Reflexiones sobre el caso de Aguascalientes, CIEMA/CONACYT), a partir precisamente de la mejora de los servicios de salud y de la educación, pilares de las políticas sociales. Pero éstas deben también estructurarse a partir de políticas enfocadas hacia los sectores más desfavorecidos, en el sentido de brindarles el acceso a los servicios que pueden cambiar sus vidas. La cultura forma parte también de éstas políticas, ya que el acceso a la educación artística y no tanto los espectáculos es también una manera de colaborar a la transformación social. Así pues, es fundamental establecer con claridad y consistencia nuevas políticas sociales enfocadas para que el estado pueda salir de esta crisis. Se requieren gobiernos que logren avanzar en la tradicional dicotomía, Estado/mercado y generen políticas sociales bien estructuradas que contribuyen a la resolución de problemas agudos. Aguascalientes es sin duda un escenario ideal para avanzar en dichas políticas.

Víctor M. González Esparza

Historiador, académico

Víctor M. González Esparza

Historiador, académico

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