Cristo no es un político ni es representado por uno

Cristo no es un político  ni es representado por uno

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¿Cuántos sujetos han jurado representar al bien, a Cristo, a su religión, a sus intereses en este mundo terrenal, a la moral, a la virtud? Es interminable y agobiante la lista de sujetos en busca de poder que terminan siendo supuestos representantes de Cristo en la tierra.

Y es que una cosa es que Dios pudiera estar en todos nosotros, y otra muy distinta es suponerse: enviado y mensajero de Dios en la tierra. ¿Cuál es el mensaje y el nombramiento que le da Dios a estos sujetos místicos que hablan en su nombre y juran conocer su voluntad?

La separación entre la Iglesia y el Estado en México siempre ha sido: 《confusa》. Si eres partidario de la: 《educación privada》 , entonces otorgas licencia a una institución para que adoctrine religiosamente a tu hijo como se supone te adoctrinaron a ti . Enseñar una sola moral, rezarle a un solo Dios y afirmar sus valores absolutos, asistir sólo a una Iglesia y hacer servicio sólo a los lugares que esa Iglesia mandata; y se supone la educación Estatal es carente de religión. Sin embargo México es uno de los países más religiosos del orbe y la separación Iglesia- Estado es demasiado confusa.

México es un país de religiosos que no son muy adeptos a leer la Biblia. Aquí el máximo representante del Estado parece olvidar la necesaria separación entre Iglesia y Estado, entre la política y la moral. El del partido guinda dice que los de su partido son los buenos y que Dios está de su lado, mientras los religiosos del partido azul siempre han afirmado lo mismo: Cristo está con nosotros y no con nuestros opositores; como si Cristo prefieriera a uno u otro de sus pésimos gobiernos repletos de muerte y desolación .

Pues claro , en un país religioso hasta la médula, ¿a qué político se le ocurriría citar lo que voy a referenciar de un texto de Miguel De Unamuno llamado : La agonía del cristianismo; a ninguno , no les conviene que el pueblo religioso haga interpretación y detecte a los falsos profetas. Unamuno les recuerda a los politicos religiosos en el ensayo: El supuesto cristianismo social, que forma parte de la colección de ensayos citada previamente; les recuerda a los políticos falsos profetas lo siguiente:

¿Qué es eso del cristianismo social? ¿Qué es eso del reinado social de Jesucristo, con que tanto nos marean los jesuitas? ¿Qué tiene que ver la cristiandad, la verdadera cristiandad, con la sociedad de aquí abajo, de la tierra? ¿Qué es eso de la democracia cristiana?》

Las respuestas a estas preguntas brillantes de Miguel De Unamuno se las dedicó a toda la clase política de mi país que se anuncia como: representante de Dios, de las buenas costumbres, que se atreve a decir que la voluntad del altísimo está con ellos y su movimiento político. A toda esa clase de idolatras fariseos les facilitó está extensa respuesta:

Mi reino no es de este mundo” (Juan, XVIII, 36), dijo el Cristo cuando vio que no llegaba el fin de la historia. Y también: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Luc, XX XX, ,25). Pero hay que recordar en qué condiciones se pronunció está sentencia cardinal. Los que le perseguían para perderlo acordaron preguntarle si era o no lícito pagar tributo al César, al invasor, al enemigo de la patria judía, que era la autoridad. Si decía que sí, presentaríanle al pueblo como un mal judío, como un mal patriota, y sí decía que no, acusaríanle como sedicioso ante las autoridades cesáreas. Al recibir la pregunta, Jesús pidió una moneda y, mostrando la efigie del cuño, preguntó: “¿De quién es la efigie?” “Del César”, le dijeron. Y él: “Pues bien: dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Que puede entenderse: primero, dad al César, al mundo, a la sociedad, el dinero, que es del César, del mundo, de la sociedad; y a Dios, el alma, que ha de resucitar en el cuerpo. Sacudióse así de todo problema económico-social, él, que había dicho que es más fácil que entre un rico en el reino de los cielos, que el que pase un camello por el ojo de una aguja; y mostró que su buena nueva nada tenía que ver con cuestiones económico-sociales o con cuestiones nacionales, nada con democracia o demagogia internacional y nada con nacionalismo.

¿Y sin embargo cuantos nacionalistas que hablan por el bien del pueblo y en nombre de los buenos valores tenemos? , ¿y sin embargo cuantos políticos tienen la repetitiva costumbre de andar hablando de moral y de lados correctos de la historia? Y es que si los fariseos hicieron condenar a Cristo por: anti-patriota, imaginemonos la estupefacción que me causa que el nacionalismo siga siendo una pulsión de muchos políticos siglos remotos después. Unamuno continúa con estas preciosas palabras que yo les dedicó con frenesí a los ridículos políticos religiosos de mi país:

Caifás,que era el sumo sacerdote de aquel año, les dijo: “Vosotros no sabéis nada, ni pensáis que os conviene que muera un hombre por el pueblo y no que perezca toda la raza» (Juan, XI 47-51).

De donde se ve que buscaban perderle por antipatriota, porque su reino no era de este mundo, porque no se preocupaba ni de economía política, ni de democracia, ni de patriotismo. Derecho y deber no son sentimientos religiosos cristianos, sino jurídicos. Lo cristiano es gracia y sacrificio. Y eso de la democracia cristiana es algo así como química azul. ¿Es que puede ser cristiano lo mismo el que sostiene la tiranía que el que apoya la democracia o la libertad civil? Es que el cristiano, en cuanto cristiano, no tiene que ver con eso.

No tiene nada que ver la supuesta bondad de estos personajes políticos con la cristiandad. La cristiandad ni siquiera debería ser utilizada como una: carta política que otorga popularidad. Continua el brillante Unamuno que fue acosado por franquistas y republicanos cuando vivió:

No,no; la democracia, la libertad civil, o la dictadura, la tiranía, tienen tan poco que ver con el cristianismo como la ciencia, la obra social del catolicismo belga, verbigracia, tan poco como Pasteur.

No es misión cristiana la de resolver el problema económico-social, el de la pobreza y la riqueza, el del reparto de los bienes en la tierra; y esto, aunque lo que redima al pobre de su pobreza redimirá de su riqueza al rico, lo mismo que redima al esclavo redimirá al tirano, y hay que acabar con la pena de muerte para rescatar no al reo, sino al verdugo. Pero esto no es misión cristiana. El Cristo llama lo mismo a pobres y a ricos, a esclavos y a tiranos, a reos y a verdugos. “Siempre habrá pobres entre nosotros”, dijo el Cristo. Y no, como aparentan creer algunos de los que se llaman cristianos sociales, para que se pueda ejercer limosna, lo cual llaman caridad, sino porque siempre habrá sociedad civil, padres e hijos, Y la sociedad civil, la civilización, lleva consigo la pobreza. Las religiones paganas, religiones de Estado, eran políticas; el cristianismo es apolítico. Pero como desde que se hizo católico, y además romano, se paganizó, convirtiéndose en religión de Estados -¡y hasta hubo un Estado Pontificio!- , se hizo político. Y se engrandeció su agonía.

¿Qué nos dirán nuestros paganos políticos cristianos? Cuál será el más auténtico cristiano de ellos y dejará de ostentarse como el representante de un: “Estado de bienestar y bondad”. México es una sociedad abismalmemte lejana a la bondad, nadie que represente al Estado puede representar a la bondad también.

En México tanto políticos de la izquierda como de la derecha juran representar a los valores cristianos. La pregunta sería a la sociedad que se jura cristiana pero no puede preguntarse si lo que le hablan de la religión sus políticos es verdad, ¿es cierto aquello de que: los autonombrados representantes de Dios son influidos por Dios mismo para acumular poder, peor aún, es correcto suponer que un político pueda representar al bien y a Dios? Estimado lector : Cristo no es un político ni es representado por uno. El mercado y el Estado, ergo, sus representantes; difícilmente podrán representar bondad y justicia. La sociedades son atroces y el poder también lo es, y lo que se necesita para mantenerlo; es aún más atroz e infame.

 

Alejandro Marengo

Mendigo de sueños, distópico, surrealista.   La enajeción desiderativa a la mercancía dinero, se paga siempre con libertad.

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