Los niveles socioeconómicos y sus analogías

Los niveles socioeconómicos y sus analogías

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El Nivel Socioeconómico (NSE) es la norma desarrollada por la Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercado y Opinión Pública (AMAI), basada en el desarrollo de un modelo estadístico que permite clasificar a los hogares que cuantifica con objetividad de acuerdo a su Nivel Socioeconómico. Esta es la segmentación social y mercadológica más usada y ha permitido a la industria, el comercio, los medios, las agencias de comunicación, las instituciones públicas, la academia y las empresas de investigación, analizar de una manera científica, estandariza y sencilla, los grupos que integran la sociedad mexicana.

Al clasificarse los hogares, lo hace a su vez para todos sus integrantes, de acuerdo a su bienestar económico y social, en el sentido de qué tan satisfechas están sus necesidades de espacio, salud e higiene, comodidad y practicidad, conectividad, entrenamiento dentro del hogar, y planeación y futuro.

La AMAI ha logrado establecer una red de trabajo con distintos países de América Latina que desarrollan estimaciones de Nivel Socioeconómico para sus países con distintas metodologías y diseños conceptuales. Dada la importancia que tiene para muchos de los investigadores poder realizar comparaciones entre países y en nuestro caso entre estados y regiones.

Movilidad social intergeneracional

En el caso de México tenemos que, en la medida en que se cuente con mayor urbanización y servicios (localidades de 100 mil habitantes y más) es mayor la posibilidad de presentar niveles socioeconómicos altos y menos niveles de clasificación “E” o de menores recursos. Así, mientas los A/B de las localidades de menos de 2 mil 500 habitantes pueden ascender al 1.6% en las ciudades pueden rondar el 10%; y en el sentido contrario llegar hasta el 20% de los más bajos niveles en las primeras por sólo 5% en las segundas.

De hecho, en estados como Nuevo León, Aguascalientes, CDMX, Baja California Sur y Querétaro, pueden detectarse más del 40% de sus habitantes viviendo en hogares con NSE alto a saber: A/B, C+ Y “C”.

En oposición, en estados como Guerrero, Chiapas, Veracruz y Oaxaca, pueden encontrarse hasta un 70% de hogares con clasificaciones bajas como D+, “D” y “E”; mismas que no rebasan el 40% en los casos de Nuevo León, Aguascalientes, y Baja California Sur.

De ahí se desprende que en la región del Bajío podamos encontrar casos como Aguascalientes con un nivel de vida semejante a Uruguay; un estado como Zacatecas con similitudes en NSE a Brasil; a Guanajuato que presenta niveles comparables a los mexicanos y Querétaro a los de Argentina. Por su parte se detectan NSE similares entre San Luís Potosí y Chile tanto como Argentina con Jalisco. Cuando estados pobres como los destacados por contar con NSE bajos tengan NSE parecidos a Perú u otros países latinoamericanos donde las carencias de sus hogares son evidentes.

No solo entre las localidades y los estados se presentan grandes diferencias, en el caso de las ciudades mientras el 12% de los hogares pueden estar viviendo en condiciones A/B en Querétaro, en Tijuana esto no supera el 7%; o en el sentido opuesto, tener sólo 2 o 3 puntos porcentuales entre los hogares de condición “E” en Mérida, por un 10% en esas condiciones en la franja Puebla- Tlaxcala.

En el Norte del país se pueden identificar vía ENIGH de INEGI, hogares con mayores ingresos y gastos que en el Sur del mismo, donde hasta el 80% de sus hogares son identificados con niveles socioeconómicos bajos.

En términos de estudios, calidad de la vivienda, transporte y equipamiento, los niveles socioeconómicos presentan las siguientes características:

NIVEL SOCIOECONÓMICO A/B

Está conformado en su mayoría por hogares en los que el jefe de familia tiene estudios profesionales o posgrado (80%). Siete de cada diez viviendas (72.5%) tienen al menos 3 dormitorios y un 67% cuentan con al menos dos automóviles. Prácticamente todos cuentan con internet (99%).

NIVEL SOCIOECONÓMICO C+

El 72% de los jefes de hogar tiene al menos estudios de preparatoria. El 54% de las viviendas cuentan con al menos 3 dormitorios, el 30% tienen al menos dos automóviles y el 97% tiene internet fijo en la vivienda. Poco más de la tercera parte del ingreso lo utiliza en alimentación (34%).

NIVEL SOCIOECONÓMICO “C”

Un 82% de los hogares tienen un jefe con estudios de secundaria o más. El 40% tienen viviendas con al menos 3 dormitorios. El 91% cuentan con internet fijo en la vivienda y un 37% del gasto se usa en alimentación. El 14% tiene al menos dos automóviles.

NIVEL SOCIOECONÓMICO C-

El 63% de los hogares están encabezados por un jefe con estudios máximos de secundaria. El 68% habitan en viviendas con uno o dos dormitorios. Ocho de cada 10 hogares (78%) cuenta con internet fijo en la vivienda. Cerca del 40% del gasto se asigna a alimentación y 18% a transporte

NIVEL SOCIOECONÓMICO D+

El 74% de los hogares está encabezado por un jefe con estudios hasta secundaria. Ocho de cada 10 hogares habitan en viviendas con a los más 2 dormitorios. El 55% cuenta con conexión fija a internet y destinan el 42% del gasto a la alimentación.

NIVEL SOCIOECONÓMICO “D”

En el 53% de los hogares el jefe tiene estudios hasta primaria. El 86% de las viviendas en donde habitan, tienen uno o dos dormitorios. Solamente el 14% tiene internet fijo en la vivienda. Poco menos de la mitad de su gasto se destina a la alimentación (48%) y

NIVEL SOCIOECONÓMICO “E”

La mayoría de los hogares (82%) tienen un jefe con estudios no mayores a primaria. Siete de cada diez viviendas tienen solamente un dormitorio y 83% no cuentan con baño completo. La tenencia de internet en la vivienda es muy baja (0.3%) Más de la mitad del gasto se asigna a alimentos (52%) y solo el 1% a educación.

Huelga decir que la productividad y la generación de empleos formales es mayor en las entidades y ciudades con mayores o mejores NSE y que la movilidad social intergeneracional se hace presente en aquellos lugares en donde los hijos pueden tener las condiciones necesarias para superar a sus padres; lo que representa el mayor factor de esperanza que podamos tener como sociedad en este país.

Eugenio Herrera Nuño

Sociólogo, Demógrafo y Bioeticista

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