Un desastre llamado ideología

Un desastre llamado ideología

[bctt tweet=»La ideología que triunfó, tampoco correspondía a la definición de propiedad como posesión. Explotar el trabajo de otros es la regla del sistema, que otros lo hagan para ti;» username=»crisolhoy»]

 

Los sujetos difícilmente hablamos prudentemente; del capitalismo, del  socialismo, del anarquismo en la época actual, y de sus combinaciones ideológicas como la Social Democracia. 

Derivado de nuestra falta de lectura e interés  sobre la historia de las ideas que juramos detestar o amar, derivado de nuestro univocismo ideológico, el peligro de la democracia como interpreté de Isaac  Asimov es: que nuestro voto vale como el de cualquiera aunque se este mejor informado que la mayoría, aunque lea más que el promedio de la población; yo no soy la masividad, encima de esto, cualquier ideología influye a cualquiera, la masividad es la primer víctima de la ideología; se necesita filosofía y dudar para salir de la ideología, se necesitan libros y maestros para orientar las preguntas inmensas, se necesita dudar sobre todo de los actos de uno mismo . Es característico en la tardó modernidad el desacierto de odiar o amar sin conocer lo que se detesta o se adora, y son también  insignias de los tiempos: las generalizaciones, la polarización, la inminente repetición de las pulsiones históricas y demagógicas, los apasionamientos febriles y revolucionarios, la creencia absurda que las cifras resumen la realidad, la ignorancia frecuente respecto a la imposibilidad racional de entender el devenir. Y nunca llegar a nada, al contrario; sólo ser testigo de como el mundo cada día está peor por nuestro automatismo. La barbarie es una repetición constante en la historia del animal fantasioso que es el hombre.

 Tristemente la hermenéutica no es la regla a la hora de interpretar, mi sugerencia al lector es acudir al método del Dr. Mauricio Beuchot Puente, con este método de interpretación  puede revisar el significado de conceptos como: interpretación unívoca e interpretación equivoca, con este método, la hermenéutica analógica: descubrirá la importancia de procurar interpretar ideas y contextos. En  la historia, el univocismo es un tanto imposible ya que las interpretaciones se desprenden de relatos subjetivos, de textos orales y escritos, de otras interpretaciones, de diversos deseos de contar la historia, esta última he leído que la escriben  los opresores y no los oprimidos.

 Nunca como en la tardó modernidad el sujeto había estado más enajenado a las mercancías y al capital. El pesimismo que me inunda es claro: 《Si la humanidad entera aspira a ser pequeño burguesa como esta sucediendo; la sustentabilidad de la vida humana en  la naturaleza terminará de colapsar. La naturaleza es el límite del consumo, del capitalismo interiorizado en cada uno, si depredamos la naturaleza no habrá posibilidad alguna, ni futuro, y sí; este funesto asunto tiene que ver con un diálogo antiguo y pendiente sobre la propiedad. Tenemos que hablar sobre la propiedad de la naturaleza. La naturaleza no le pertenece a ninguna nación, a ningún mercado, a ningún propietario. 》

Carlos Marx conoció y fue amigo de Pierre Joseph Pruoudhon, juntos en Paris dialogaron sobre Hegel y su filosofía, sobre aquella célebre dialéctica del amo y del esclavo, sobre aquellas interpretaciones del colapso del mundo antiguo  de la monarquía; hablaron, – imagino durante días enteros-, sobre aquel filosofo que vio a Bonaparte en la batalla de Jena y quedó tan impresionado como el mismo Beethoven que le componía sinfonías. Después solo Proudhon, -interpreto-, entendió  la tragedia de la demagogia repetitiva en la historia desde el brillante Pericles; el poder enloquece también a los representantes del pueblo, ser el amo es la pelea constante en la historia, y los cambios van sucediendo en función del amo en turno, en función del discurso ideológico en turno, del dictador enloquecido y febril de poder  en turno. 

Del terror jacobino del siniestro Robespierre, a la coronación del emperador que azotó a las monarquías de Europa entera, las lecciones del poder son trágicas y traumáticas. Bonaparte primero fue como tragedia luego su descendencia fue la farsa; fueron brutales reyezuelos monárquicos que subyugaron a su pueblo los Bonaparte. La revolución había fracasado en los ojos de Hegel. Marx y Proudhon;  eran sus intérpretes que dialogaban sobre historia. La revolución se había convertido en una estela de burocracia como un siglo después Kafka escribió sin que nadie se lo reconociera mientras vivió, la antítesis se terminó cumpliendo delante de ellos, el que llegaba al poder, deseaba perpetuarse; y ser, y actuar como un rey, el Estado eran ellos, los representantes del pueblo, y la propiedad debía depender del Estado de los cuales eran dueños. En los hechos Napoleón Bonaparte, traicionó el espíritu de la República, prefirió guiarse por su admiración por el demagogo Julio Cesar, y sin tener ningún Cicerón en su tiempo,  que con su sabiduría y poder intentará detener la catástrofe, se proclamó emperador y monarca.

Lo fundamental del acontecimiento anterior, es que Marx admiraba una obra escrita por Pierre Joseph: ¿Qué es la propiedad?  -¡La propiedad es un  robo!- Un robo ideológico de los escasos recursos naturales añadiría. Uno enajena mentalmente  cualquier objeto de interés para el deseo/necesidad de cada sujeto, cada humano fetichiza/objetiva las mercancías ofertadas en cada moda, en cada época;  se las adueña, las hace parte de su ser.

 El problema es el límite a la posesión, ¿Entonces un solo sujeto puede acumular y ser dueño de casi todas las propiedades, o vivir de la renta de las mismas que fueron heredadas? ¿Por qué asume el lector que terminó el medioevo con todo y sus señores feudales? ¿Qué pasa si su supuesto dominio sobre esas propiedades es mera ideología y queda al desnudo como consecuencia de leer a estos autores?

 Si los monopolios quemaran libros, estos autores  sin duda serían de los primeros en la lista. Goebells seguramente los mando quemar a: Hegel, Marx y Proudhon; durante  su gran quema de libros, en la flor de su régimen de barbarie ilustrada y nacionalista, durante los mejores tiempos de su  terrorífica y siniestra demagogia, encendió toda idea y autor que le contradijera, o considerara peligroso. Goebells era tan idiota que detestaba a Marx pero pertenecía al Partido Nacional Socialista, la palabra nacional se contradice con el concepto socialista, ellos sólo eran unos supremacistas delirantes, frenéticos,  el problema es que contagiaron a una nación que conquistó casi el continente entero mientras deliraban junto a su clase política.

La respuesta del brillante libro que inspiró a tantos ,empezando por  aquel filósofo que escribió el libro rojo que hundió al mundo en una revuelta sempiterna años después; aparentemente entre este par de socialistas, todo era cordialidad y admiración, pero las  diferencias sucedieron.

 Supongo Pierre Joseph intuía: que si Marx proponía suspender el orden capitalista de la economía de su tiempo, no sería de otra forma que cambiando enteramente los medios de producción y como consecuencia, habría que adherirse a  una ideología marxista del absoluto, que buscaría influir en la consciencia enajenada de los individuos burgueses avaros y capitalistas, sustituyendo la ideología socialista en lugar de su ideología capitalista. Para que esto sucediera; Marx respondería unívocamente al asunto de la propiedad, la propiedad para Marx debía  ser abolida, ignoró el ferviente deseo de un pobre en convertirse en rico y actuar como tal, y llamar a eso libertad. Prohudon no era tan ingenuo a mi consideración, aquí también estribaría la diferencia ideológica con un social demócrata. Si la propiedad debe ser abolida, no existe posibilidad de diálogo, la imposición ideológica es el camino al fanatismo, a la muerte del diálogo. 

 Marx no contaba con la respuesta de su amigo tiempo después de su encuentro en Paris, el indomable Pierre Joseph;  le envió en una carta lo siguiente después de recibir la invitación de unirse a un partido, propiciando una ruptura definitiva entre los dos:

En la correspondencia que intercambiaron durante 1846, Proudhon expresó claramente su opinión acerca del dogmatismo represivo con que Marx encaraba el socialismo. Hay en su última misiva un pasaje clave que señala el verdadero comienzo del conflicto de personalidades e ideas que dividió al movimiento socialista del siglo XIX y que, cuando Bakunin ocupó el lugar de Proudhon como vocero del socialismo libertario, culminó con la ruptura definitiva entre los movimientos anarquista y comunista. “Investiguemos juntos, si así lo deseáis” (le dice a Marx),“las leyes de la sociedad, estudiemos cómo toman forma y porqué proceso lograremos descubrirlas; pero, por Dios, después de destruir todos los dogmatismos a priori, no soñemos, a nuestra vez, en adoctrinar al pueblo… Aplaudo de todo corazón vuestra idea de sacar a luz todas las opiniones; realicemos una polémica recta y leal; demos al mundo el ejemplo de una tolerancia ilustrada e inteligente, pero, no por estar a la cabeza de un movimiento, hemos de erigirnos en jefes de una nueva intolerancia, no nos pongamos en apóstoles de una nueva religión, aun cuando ella sea la religión de la lógica, la religión de la razón. Unámonos para fomentar toda protesta y condenar todo exclusivismo, todo misticismo; nunca consideremos una cuestión totalmente agotada, y cuando hayamos usado nuestro último argumento, comencemos de nuevo, de ser necesario, con elocuencia e ironía. Sólo con esa condición me uniré gustoso a vosotros. De otra manera, ¡no!”

Profundamente ofendido, por reconocer en estas palabras de Proudhon un reproche a su propia intolerancia, Marx nunca respondió. En rigor, contestó de otra manera cuando, en 1847,publicó un libro –La miseria de la filosofía– en el que atacó con saña a Proudhon y rompió definitivamente todo vínculo con él. Proudhon no se cuidó demasiado del ataque de Marx, el que sólo mereció un par de líneas en su diario, donde leemos esta lacónica observación: “¡Marx es el gusano del socialismo!”.》

El rompimiento fue definitivo. Proudhon se anticipó un siglo a: Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, a cualquier dictadorzuelo asesino sediento de sangre burguesa  y banderas rojas, supongo como ávido lector de Guillermo Federico Hegel y intérprete del terror jacobino de Maximilien Robespierre; Proudhon le dijo en vida a Marx el problema de pretender ser el discurso del amo, la utopía de cambiar la ideología atravesaba por el terror en la realidad. Nadie con mercancías y poder va a renunciar voluntariamente, mucho menos al poder; la historia del terror estaba profetizada. Los esclavos se convertían en amos, y los nuevos amos se comportaban como reyezuelos infames subordinando a los antiguos tiranos.

La nueva religión consistiría  en pretender trastocar el deseo de consumir del hombre, su deseo de mandar, su deseo de acumular, su deseo de tener servidumbre, su deseo de no recibir órdenes. Proudhon le anticipó que iba a existir una: 《nueva intolerancia a causa de la nueva religión.》

Es prudente recordar más anécdotas de  la vida del visionario Proudhon:

En 1849, lo condenaron a tres años de prisión por injuriar al nuevo príncipe-presidente, Louis Napoleón, que se disponía a recrear el imperio napoleónico. Antes de ser,  enviado a prisión, Proudhon llegó a ocupar una banca en la Asamblea Nacional, donde provocó un escándalo al presentar una moción que estimaba contribuiría a los deseados fines de la revolución: propuso que se abolieran las rentas, con lo cual la propiedad quedaría reducida a una simple posesión. Al otorgarse una moratoria parcial sobre arrendamientos y deudas, se daría a los propietarios la oportunidad “de contribuir, por su parte, a la obra revolucionaria, siendo ellos responsables de las consecuencias de su negativa”. Cuando sus colegas pidieron a gritos una explicación, Proudhon hizo una de sus históricas definiciones. “Significa”, dijo a la Asamblea, “que en caso de negativa, nosotros mismos procederemos a la liquidación, sin vosotros”. A los gritos de “¿qué queréis decir con vosotros?” respondió: “Si usé esos dos pronombres, vosotros y nosotros, está claro que yo me identifiqué con el proletariado y a vosotros os identifiqué con la clase burguesa”. “¡Es la guerra social!”, vociferaron los irritados miembros de la Asamblea, que rechazaron la proposición por 691 votos contra 2. Proudhon se vanaglorió de constituir semejante minoría y hasta se dice que le disgustó que ese solitario amigo votara lealmente con él.》

Si la propiedad quedará reducida a una posesión, si se abolieran las rentas.》Armó un escándalo porque los ricos no sólo quieren sus grandes casas, necesitan de las rentas, de lo que heredan  para sus excesos. Proudhon tampoco creía en la clase política, como esta demostrado, intuía que ellos traicionarían las intenciones del proletariado, aquí detalló su postura de los políticos:

Desarrolló su teoría de que los trabajadores en nada se beneficiaban al dar su apoyo a partidos organizados por individuos de otras clases y que debían tomar conciencia de su poder político y crear ellos mismos los organismos necesarios para producir el cambio social. “Os digo con toda la energía y tristeza de mi corazón: separaos de aquellos que se han apartado de vosotros”. Los trabajadores comenzaron a aceptar estos argumentos, de manera que, a fin de cuentas, este hombre, que no deseaba crear ningún partido, llegó a ganar la adhesión de muchos y vivió lo suficiente como para oír que la Internacional había sido creada principalmente por los proudhonianos.》

La cima de su pensamiento fue su definición de propiedad, los que tienen fobia al socialismo; lo asumen como una doctrina uniforme, como una religión. Creen que ellos descubrieron siglos después que Pierre Joseph Prohudon, (Jordan Peterson no lo cita una sola vez en el debate con Žižek):  las fallas en el pensamiento de Marx.

La  grieta fundamental en la crítica  al socialismo , es el abuso de los juicios   universales: 《todos los socialistas son iguales, piensan igual.》 Demostrado está, las diferencias entre dos socialistas, entre Marx y Proudhon el anarquista, la categoría de socialistas les aplica porque ambos imaginaban una distribución distinta  de la propiedad, algo distinto a lo absoluto que era el capitalismo depredador de sus días. 

Concluyó ampliando la noción de propiedad que pretendía modificar Prohudhon:

Paradójicamente, Proudhon no usó tan audaz expresión en su sentido literal, sino sólo para dar más énfasis a su idea. Con el término “propiedad” designó lo que más tarde llamaría “la suma de sus abusos”. Quiso señalar lo injusto de la propiedad, como bien usado por el hombre para explotar el trabajo de otros, sin aportar el esfuerzo propio, de la propiedad que se caracteriza por rendir intereses y rentas y permitir imposiciones por parte del que no produce sobre el que produce. En cambio, la propiedad como “posesión”, el derecho de un hombre a disponer de su vivienda, de la tierra y las herramientas que necesita para vivir, eso era para Proudhon lo justo, la piedra fundamental de la libertad. Reprobaba el comunismo sobre todo porque éste buscaba la destrucción de esta forma de propiedad.

La suma de los abusos es la ideología que lleva a muchos a aplaudir la riqueza concentrada en un solo individuo, en una sola empresa, en una sola gigante corporación. En la era del capitalismo corporativo la ideología es tan brutal que pocos cuestionan la inmensa cantidad de capitales improductivos que sólo buscan mejores rendimientos, pocos hablan del abuso crónico de las dictaduras que juraron defender a sus pueblos, pocos hablan de la suma de los abusos que implica la absurda distribución de la riqueza en el mundo, pocos hablan de los abusos del que les paga, pocos hablan de explotación, todos hablan de: producir, de rendir, de vender, de consumir, de servir mejor, de ser útil.

La ideología  que triunfó, tampoco correspondía a la definición de propiedad como posesión. Explotar el trabajo de otros es  la regla del sistema, que otros lo hagan para ti; pagándoles lo que el mercado supuestamente objetivo indica que les pagues, claro, tu tajada siempre debe estar asegurada, y es mejor invertir en países donde el mercado indique que el trabajo de los trabajadores vale menos, si no es que es casi regalado, si le pagas bien al Estado corrupto en turno.

Intereses, rentas, burbujas financieras, bancos en quiebra, bancos rescatados por Estados, dictadores con campos de concentración, guerras. Nada cambia la acumulación de riqueza, su absurda concentración, la propiedad es un tema que no está a discusión  aunque el planeta de extinga. 

Los  juicios universales sólo sirven para afirmar que el hombre es un fin en sí mismo y no un medio para el sistema de dominación en turno, si usted detesta a Marx, puede que hasta sus mismos amigos lo criticaron en vida mejor que usted. Su amado capitalismo funciona muy mal sin antítesis en este mundo, los extremos, los absolutos, son los lugares más tenebrosos de la fe. 

Alejandro Marengo

Mendigo de sueños, distópico, surrealista.   La enajeción desiderativa a la mercancía dinero, se paga siempre con libertad.

Alejandro Marengo

Mendigo de sueños, distópico, surrealista.   La enajeción desiderativa a la mercancía dinero, se paga siempre con libertad.

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