La ortodoxia impostora

La ortodoxia impostora

 [bctt tweet=»Los capitalistas aman decir que el comunismo entero perdió la guerra, fracasó, es para gente resentida y trasnochada ¿Pero realmente la caída del muro de Berlín representa la lápida ideológica del Marxismo?» username=»crisolhoy»]

 

¿Marx ha perdido vigencia?

 

Cuando se habla de ideología de izquierda, se termina casi siempre aludiendo a la dictadura de Stalin, de Mao, o a incontables genocidios sucedidos en el siglo XX. Pareciera que admirar las ideas de Marx es sinónimo de admirar tiranos. Uno no puede tampoco detestar a Maduro dictador actual, y seguir siendo Marxista, para muchos que se consideran voceros de la lucha social es motivo de escarnio y exclusión.

Difícilmente se discute en términos de ideología o conceptos actualmente, se discute sobre políticos y regímenes,  resulta una inmensa confusión asumir que a partir de 1989 (caída del muro de Berlín) la historia terminó, y el capitalismo resultara  de este acontecimiento una noción benéfica, absoluta, moderna para la humanidad, la única opción por la cual la humanidad puede construir sociedades justas, un despertar al progreso. Una gran falacia resulta asumir que el capitalismo no tiene inmensas grietas debido a que: “fracasaron aquellos que dijeron vivían fuera  del mismo.”

Los capitalistas aman decir que el comunismo entero perdió la guerra, fracasó, es para gente resentida y trasnochada ¿Pero realmente la caída del muro de Berlín representa la lápida ideológica del Marxismo? ¿Marx habría aplaudido lo que hicieron de sus teorías hablando a nombre de el?  

Detestar el Gualg, las dictaduras, la imposición del poder, los asesinatos a disidentes anti revolucionarios, la atroz impostura que representó cambiar a la burguesía de manos sin mejorar las condiciones de vida del proletariado, todo lo anterior fue realizado por  interpretes que hablaron a nombre de Marx; irónicamente su justificación para aceptar el porqué en sus dictaduras no existió el fin de la explotación de clase, ni el bienestar social masivo, regularmente estriba en que perdieron la batalla con el imperio del capital y por eso no lograron avances. Nunca he leído a un dictador de un  régimen comunista; culparse a si mismo por no lograr que el proletariado explotado mejore sustancialmente sus condiciones de vida.

Evidentemente el imperio del capital peleo una guerra que paradójicamente se terminó ganando en el campo ideológico, no en el militar. Actualmente ¿Qué presidente declara que su economía implementará conceptos Marxistas?  Los Chinos y los Rusos ahora capitalistas, son sociedades profundamente desiguales y explotadas.

Vamos a tratar de usar definiciones, lógica, historia o diacronía de los conceptos. Carlos Marx  quería llegar a la verdadera esencia del capitalismo. Tras su lectura de la economía de su tiempo,  concluye que el trabajo era la esencia de todo valor y postuló que el mecanismo que realmente mueve el sistema capitalista es la explotación del trabajo por los dueños del capital

Esta explotación se manifiesta a través de la apropiación de parte de lo producido por la  mayoría de la población (los trabajadores) por la clase social minoritaria (los capitalistas) que controla la marcha del sistema. Una fractura actual del sistema capitalista sin una solución; da terror asumir, después de entender la dinámica de las dictaduras, que el Estado regule la plusvalía.

El capitalismo sólo puede subsistir gracias a la explotación, difícilmente un orgulloso economista liberal dirá esto a los cuatro vientos. Pero no olvidemos que la  idea básica de la teoría del valor-trabajo es que los precios de los bienes se explican fundamentalmente a partir de las cantidades de trabajo incorporadas en los mismos. Utilizar la teoría del valor-trabajo para demostrar el carácter explotador del sistema capitalista, es fundamental para si quiera diagnosticar ¿Por donde el capitalismo está y estará fracturado hasta la perpetuidad? Los “diamantes de sangre” extraídos de África resulta una brutal explicación fáctica de lo anterior ¿Quién obtenía el plusvalor de los diamantes extraídos por obreros en las peores condiciones que conoce el siglo XX para trabajar?

El valor de un bien, es prácticamente por definición, igual al trabajo socialmente necesario para la producción de dicho bien. Los precios  se determinan de la misma forma que en la teoría clásica capitalista ortodoxa (Adam Smith), es decir, por los costes de producción a largo plazo. Existe explotación cuando el trabajo se vende por menos de su valor.

Lo anterior define al siglo XX y el XXI, el trabajo de habitantes de países colonizados se vendió  a países capitalistas industrializados que colonizaron y explotaron indiscriminadamente los recursos y el trabajo por mucho menos de su valor,. La consecuencia de estos acontecimientos históricos, tiene a todo el tercer mundo al borde del colapso. Pero eso sí: “que nadie venga con Marxismos obsoletos, el capitalismo es lo mejor y la única solución inteligente y no utópica, aunque el mundo sea un desastre desigual, necesitamos aceptar que hay pobres y ricos, rezan algunos comodinos creyentes de la justicia del sistema.

Para Marx la plusvalía es: la diferencia entre la duración de la jornada laboral y el tiempo de trabajo incorporado en el salario (los bienes salariales) que percibe el trabajador. El cociente entre la plusvalía y el tiempo de trabajo incorporado en los bienes salariales se define como tasa de explotación. Bajo la producción simple de mercancías todos los trabajadores reciben el mismo ingreso por igual tiempo de trabajo (pues si no fuera así habría desplazamientos de trabajadores entre las distintas actividades productivas). Los precios coinciden con los valores y la plusvalía y la explotación no existen. Este mundo sería el equivalente al “estado más temprano y rudo de la sociedad” de Adam Smith, en el que los bienes se intercambian en proporción a la cantidad de trabajo incorporado porque no hay capital.

Entonces ¿el mercado fue justo para determinar los precios del trabajo para el tercer mundo? O,  las “bondadosas empresas” decidieron “traer capital” y regalarnos el generoso “progreso para las colonias”, cuando entendieron que en el tercer mundo, el capitalismo les permitiría tener mano de obra barata que en el primer mundo cuesta mas para incrementar estratosféricamente su riqueza.

Pero: “no tiene nada de malo ser rico”, a menos que te des cuenta que esa riqueza probablemente fue generada explotando al máximo a los proletarios, es decir; mientras ningún molesto poder intervino en tu ambición de “producir más” al menor costo posible.

El teorema brillante en Marx que aún no resuelven respetados y modernos pensadores que detestan a Marx o toda idea que venga de su filosofía es:

“Dado que el mantenimiento del sistema capitalista exige una tasa de beneficio positiva, y dado que no puede haber beneficios sin explotación, se sigue que tampoco puede haber capitalismo sin explotación. Así expuesto, puede pensarse lo siguiente: Como los trabajadores están explotados bajo el capitalismo, la sustitución de este sistema por otro que en el que se elimine la explotación ha de resultar ventajosa para ellos. Sin embargo, el teorema en realidad no dice nada de eso. Sus implicaciones desde el punto de vista del bienestar son nulas.”

El fracaso del comunismo fue justamente no generar bienestar social, entender al proletariado como sirviente de los caprichos de un dictador, o un partido; perder el esquema Republicano de la división de poderes.  No acabo de leer aún la obra entera de Hegel y después de Marx, pero si puedo afirmar que cambiar el nombre del amo, no significa que algún régimen cambió en realidad. No creo Marx sea poco inteligente, o que perdió vigencia, o que estaba en un error;  el comunismo fracasó al olvidar que la ambición disfrazada de libertad pareciera la condición natural del ser humano, pretender mandar y no servir a nadie; llevó a unos cuantos a vivir como reyes dejando al proletariado en iguales o peores circunstancias que antes.

El debate sigue estando en que el amo oprime demasiado al esclavo, aunque Hegel murió en 1831.

Alejandro Marengo

Mendigo de sueños, distópico, surrealista.   La enajeción desiderativa a la mercancía dinero, se paga siempre con libertad.

Alejandro Marengo

Mendigo de sueños, distópico, surrealista.   La enajeción desiderativa a la mercancía dinero, se paga siempre con libertad.

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