Antología de  desolación tardó moderna.

Antología de  desolación tardó moderna.

[bctt tweet=»Desolacion tardó moderna: Escribir los acontecimientos de mi vida en una red social, o mis opiniones, es tan relevante como si hubiera vivido en el medioevo y contara mis historias en la plaza. » username=»crisolhoy»]

Desolación tardó moderna

Antología de  desolación tardó moderna.

  1. Buscar sentencias individuales para mi vida tardó moderna se podría resumir en la breve frase: 《 yo estuve aquí》. Ninguna palabra, cuento, novela; va a atrapar mi historia, mi vida. La realidad, el presente, el devenir; son el cielo inalcanzable de mi lenguaje, el  límite de lo que puedo expresar. Soy un despojo de algo que llaman: estructura, lengua materna, instituciones, mi identidad pareciera una burocracia entera.
  2. Escribir los  acontecimientos de mi vida en una red social, o mis opiniones, es tan relevante como si hubiera vivido en el medioevo y contara  mis historias en la plaza.
  3. La ideología tardó moderna es semejante a la medieval, la diferencia estriba en que Dios ahora es digital y disperso, las confesiones al gran Otro cambiaron de referente al intuir el vacío entre los sujetos. Las redes son ese referente que absorbe sentimientos y confesiones.
  4. Escribir cuando eres un ignorante agnóstico kantiano,  es una oración al lenguaje.
  5. Los estertores de la cristiandad, del dios que supuestamente murió después de Nietzsche ; son aterradores para el liberal que considera parasitaria la compasión pero advierte la soledad de los palacios, son  propensos para el comunista que imagina que el paraíso terrenal tiene un Leviatán, un padre imaginario que protege al sujeto de la insoportable vida natural; los estertores de cristiandad son absorbidos por el capital de rostro humano que busca la buena imagen: las culpas mutaron en deudas, el infierno mutó en la pobreza, en la falta  de mercancías y papel moneda. 
  6. Mi dispersión es a causa del exceso de información en mi pensamiento.
  7. La digitalización de los acontecimientos ordinarios del hombre, mi necesidad de atención distante; se debe a mi inmenso malestar en mi  difusa cultura, a la intuición de mi insignificancia, la digitalización de la vida del hombre es consecuencia de su inmensa y desesperante soledad.
  8. Exponerse a la masividad del transporte público, observar rostros , hablar con extraños; a veces enseña más sobre el mundo que mirar indicadores sobre la economía.
  9. La auto explotación, el sentimiento de culpa por ser insolvente, la seducción al status quo, son las joyas de la corona neoliberal. La enajenación del deseo en mercancías, es lo que hace imposible una ruptura; los sujetos del capital compiten entre sí para buscar más capital.  El propio consumo es la trampa de la que nunca somos plenamente conscientes, nuestra adicción a las comodidades y a las apariencias, a todo lo costoso y ornamental. Cuando se dice que Dios murió, muchos suponían ese hueco ideológico lo iba a ocupar algo, o alguien. Ese algo es el dinero que hace que los individuos se auto exploten y compitan; considerando al otro un enemigo. Este nuevo Dios metafísico hace creer a los individuos que el éxito está en la popularidad y la apariencia, el dinero; el nuevo dios,  hace suponer a sus súbditos creyentes que la jerarquía superior que otorga el fruto del trabajo, te da billetes a cambio para ser tratado en todo lugar como una persona muy importante: a VIP human being, el mérito te da derecho a ser el amo.
  10. La disolución tardó moderna del alma, reducir al ser humano a ser un proyecto financiero a mediano plazo sustentable. 

Alejandro Marengo

Mendigo de sueños, distópico, surrealista.   La enajeción desiderativa a la mercancía dinero, se paga siempre con libertad.

Alejandro Marengo

Mendigo de sueños, distópico, surrealista.   La enajeción desiderativa a la mercancía dinero, se paga siempre con libertad.

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